Al principio me asusté, pero después recordé que ahora vivía en una casa con cuatro hombres, y además, si era un ladrón no iba a tocar la puerta... Así que dije con confianza "Pase".
— Hola Sam, perdona que te moleste a ésta hora... — Era Danny.
— No, no hay problema. Decime, ¿necesitabas algo? —
— No, bueno, en realidad quería saber como estabas, porque te noté un poco desconectada de la cena. — Oh, entonces Harry no había sido el único. ¿Tan transparente soy?
— Ah, sí, no te preocupes. Estoy bien, sólo que el viaje canza un poco... —
— ¿Estás segura de que no te pasa nada más? — Este pecoso me conocía como si me hubiese parido.
— Jaja, sí Dan, en serio. No te preocupes. — Mentí.
— Bueno, dame un abrazo, como en los viejos tiempos. — Abrió los brazos esperando a que le respondiera con la misma acción.
Fui practicamente corriendo a abrazarlo, lo necesitaba. Él me atrapó, y me hizo sentir segura. Cuando estaba entre sus brazos sentía que nada malo podía sucederme.
Nos quedamos así, abrazandonos en silencio por un par de minutos. El silencio no era incómodo, para nada. Es más, creo que de esta forma nos dijimos todo, sin necesidad de palabra alguna.
Me apartó, me miró a los ojos y sentí que mi existencia volvía a tener sentido, y a la vez, se derrumbaba mi mundo. ¿Por qué me hacía esto? Lo amaba, pero no podía tenerlo, y eso me dolía.
— Te extrañé, fea. —
— Yo también, y el feo sos vos. — Le saqué la lengua.
— ¿Yo? ¿Feo? Disculpame, pero estás hablando con Daniel Alan David Jones, guitarrista y vocalista de McFly. Soy el amor platónico de millones de chicas, ¿y vos tenes la osadía de decirme FEO? — Seguía igual de arrogante, me encantaba.
— Sí, sos un feo. Chau señor Daniel Alan David Jones — dije en tono de burla — ¡Quiero dormir! —
Ambos reímos.
— Bueno, te dejo, porque tengo piedad. Pero la próxima vez que digas eso ¡no te vas a salvar de mis cosquillas! Dormí bien Sammy, hasta mañana. —
— Hasta mañana Dan, que sueñes con Harry. —
— Oh no, ¡no quiero tener pesadillas! — Cerró la puerta y se fue.
Dios. En dos segundos había hecho que mi deprimente día terminara como uno de los mejores. Pero, ¿por qué me hacía esto? Claramente él sabía que yo aún sentía algo por él; entonces tenía que venir a comprobarlo supongo...
Apoyé la cabeza en la almohada, y me quedé dormida instantaneamente, con una sonrisa.
*************
Me desperté a eso de las 12:30 p.m. Super tarde. Era un día nublado y lloviznaba. Genial, amo la lluvia.
Me lavé la cara y bajé a la cocina. Estaban todos desayunando menos Dougie, como de costumbre. Siempre era el último en despertarse...
Todos estaban tomando un licuado, así que tomé la jarra y me serví. Era de frutilla. Yo esperaba que fuese de banana, pero claro, al señor hoyuelo no le gusta... Bueno, igual estaba rico.
Me senté en la mesa con ellos, no sé de que estaban hablando, pero los interrumpí.
— Tom, ¿y Gio? —
— ¡Justo ella me preguntó por vos hoy! Viene ésta tarde a tomar el té, dice que te quiere ver. —
— Aw, que linda. Yo también, la extrañé mucho. —
Giovanna era la prometida de mi hermano. Era una chica extremadamente tierna. Lo que más me gustaba de ella era que siempre se mostró tal y como es, una persona muy sencilla. Nunca quizo aparentar ser otra, o aprovecharse de Tom... Para mi era más que una cuñada, era prácticamente mi mejor amiga acá. Si venía ésta tarde tenía que recibirla con algo... ¿Pero qué? Ah, ¡ya sé! Haré muffins, como los que solíamos hacer juntas.
— Chicos, voy a ir al super, ¿necesitan algo? —
— No, por ahora nada. Cualquier cosa te avisamos... — Respondió Harry con voz de dormido.
Les guiñé un ojo y subí a mi cuarto otra vez.
Me puse lo primero que encontré. (http://www.polyvore.com/city_time/set?id=43041513&.locale=es) Cada tanto lloviznaba un poco, pero no hacía frío. Agarré mi mochila y salí.
No había mucha gente en la calle. El supermercado estaba cerca, así que decidí ir caminando.
En el segundo en el que entré, se largó a llover torrencialmente. Fui buscando todo lo que necesitaba, y luego fui a la caja. Seguía lloviendo. Me costó más de lo que imaginé, pero por suerte había llevado bastante dinero.
Me quedé esperando en la puerta del super hasta que dejara de llover, pero no paraba. Pensé en parar un taxi, pero ya no tenía más dinero.
Estaba por ir corriendo, hasta que vi que un auto me hizo luces. Bajó la
ventanilla, y era Dougie. El rubio me había venido a buscar.
— Subí Sam, no podés irte caminando. —
— ¡Pero te voy a mojar todo el auto! —
— ¡No importa tonta! ¡No voy a dejar que te mojes! — Me insistió.
Subí al auto. Dougie estaba en pijama.
— DOUGIE, ¿ESTÁS EN PIJAMA? —
— Sí, escuché que te fuiste esta mañana, y cuando me levanté y vi la lluvia vine directo para acá.—
— Aw, gracias amigo.— Me acerqué y le dí un beso en la mejilla.
— De nada, es lo que hacen los amigos.— Respondió con una gran sonrisa.
Llegamos rapidísimo. En el auto había un clima algo tenso, así que de cierto modo me alegré de bajar; por más de que con Doug puedo pasar todo el día sin aburrirme.
Tenemos casi la misma edad, él tiene un año más que yo. Debe ser por eso que nos llevamos tan bien.
Abrí la puerta y sentí como una sonrisa se me formaba en la cara.
Continuará.

KNFGJKFBHJVBGHj seguila man
ResponderEliminarTengo el 4 casi terminado, pero tengo bloqueo mental (?)
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