Estaba allí, mi amiga, mi cuñada, por fin la volvía a ver. Empezamos a dar pequeños gritos agudos de felicidad las dos, hasta que nos encontramos y nos abrazamos.
— ¡Giovannaaaaaaaaaa! —
— ¡Samantaaaaaaaaaaa! No sabés lo que te extrañé. —
— Pff, ¿y yo? —
— Mirate, Dios mío. Cuando te fuiste tenías tan sólo 19 años, ahora ya sos una mujer; una hermosa mujer. —
— Jajaja, sí, haceme reir. Sigo igual de inmadura eh... — Bromié.
— Nena, ¡tenemos que ponernos al día! —
— Obvio. — Le contesté. — Vení, compré para hacer Muffins, como vos me enseñaste. Vamos a la cocina. — La agarré del brazo.
— Espera. Te quiero presentar a una amiga mía. — Señaló a una chica que estaba sentada en el living.
— Hola, soy Amber. — Dijo algo tímida ésta.
— Ah, ¡hola Amber! Vení, vos también podes hacer Muffins si querés. — Reímos las tres.
Se levantó y nos fuimos todas para la cocina.
— Bueno a ver, contame TODO lo que pasó desde que te fuiste.— Empezó a interrogarme Gio.
— Jajajaja, ok ok. No, basicamente me fui a vivir a España. Estaba harta de Londres. Y más con todo lo que me había pasado... — Noté que Amber ponía cara de no entender nada. — Ah Amber, te explico. Yo antes salía con Danny, pero me engañó con otra chica y después finjió que nunca había pasado. — Largué todo como si estuviera contando mi rutina, de lo más normal.
— ¿Danny, Danny Jones? — Preguntó confundida.
— Sí, ese mismo. Que no te engañe esa sonrisa de ganador... —
— Nunca me lo hubiese esperado de él. —
— Yo tampoco... Pero bueno, como les decía. Allá en España me hospedé en un hotel durante unos 6 meses, mientras hacía un curso de Decoración de Interiores y a la vez trabajaba en vendiendo ropa en un local en un Shopping, para poder pagar mis gastos.
En el curso conocí a una chica, Lyvi, de quien me hice muy amiga. Decidimos irnos a vivir juntas, y pagar impuestos a medias. —
— ¿Terminaste el curso? — Inquirió mi cuñada.
— No, me aburrió. — Contesté riendome. Seguro que Gi se lo imaginaba... — PERO, antes de que me retes, empecé a hacer otra cosa. — Puse cara de interesante. — Empecé a hacer canto, y es más, me uní a un coro, pequeño. Yo componía las canciones. —
— Aw, que lindo. ¿Y por qué lo dejaste? —
— Porque se separaron. Eran todos muy falsos, todos querían la fama para ellos. — Revoleé los ojos. — Después trabajé en un millón de lados más, hasta que me vine para acá.—
— Que vida interesante la tuya... Y decime, ¿no conociste a ningún chico? — Era obvio que quería saber eso. Falcone siempre quería verme en pareja, tenía esa obcesión.
— Sí, sí conocí. Pero tampoco llegamos a nada. —
— Nena, a vos te pasa de todo. —
— Sí, mi vida no es de las más agraciadas... Pero es lo que hay. Cuentenme ustedes algo de sus vidas.—
— Nada, Amber está enamorada de Harry, pero en secreto.— Soltó Gi así de la nada.
— ¡GIOVANNA! — Se escuchó un grito proviniente de la acusada.
— ¡¿EN SERIO?! — Ambas me callaron, así que esta vez dije en un susurro. — ¿Estás enamorada de Judd? — Se puso colorada.
— Sí, pero shh. Vamos a cocinar.— Amber cambió rápido de tema.
— ¡Cocinemos! — Dijo Gio entusiasmada.
Hicimos un enchastre en la cocina. Ensuciamos todo, pero nos divertimos tanto...
Ordenamos, y preparamos unos cafés para todos. Los muffins seguro habían quedado riquísimos, Giovanna tenía una mano para la cocina...
Preparamos la mesa y llamamos a todos a merendar. Yo había tomado un "almuerzayuno"; por lo tanto me estaba muriendo de hambre.
— Mmm, ¡qué rico! — Dijo Tom dándole un tierno beso a su prometida.
— ¡COMIDA! — Vino Dougie corriendo.
— Bueno, ¡parece que las chicas se pusieron las pilas! — Acotó Harry.
— Así es, hace mucho que no nos reuníamos. — Les contestó Gi. — ¿Y Danny? —
Los tres muchachos se miraron y no supieron qué decir.
— Habrá salido.— Respondió mi hermano con cara de confundido.
— Bueno, ¡comamos! — Continuó Doug sin darle mucha importancia al tema de Daniel.
Todos reímos. y nos sentamos en la mesa a merendar. No se podía pasar una tarde aburrida con ellos. Obvio que faltaba el pecoso, con él era imposible pasarla mal; y se notaba su ausencia. Pero nadie hizo comentario alguno sobre él en toda la tarde.
Terminamos de comer y Poynter me llamó.
Continuará.
Creo que es el capítulo más aburrido que escribí... pero tenía que tomarme el tiempo para poder contar la historia de Samanta...

No hay comentarios:
Publicar un comentario